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¿Sabes cómo se ha recolectado el cacao que consumes?

Iniciativas 🕔Abril 18, 2017 Sin comentarios

¿Cuántos de nosotros antes de comernos un trozo de una tableta de chocolate nos hemos preguntado, cómo se ha elaborado?, Sí, ¿qué pasos se han ido dando desde la recolección de los granos de cacao con los que se ha hecho esa tableta? Tal vez algunos nunca se lo han planteado simplemente porque les da lo mismo, y a otros ni siquiera se les pasa por la cabeza porque no tienen tiempo para pensar en este tipo de cuestiones. Pero quizás su percepción sobre lo que se están a punto de comer cambiaría si supieran que posiblemente varios de los granos de cacao con los que se ha elaborado su delicioso bocado, han sido recolectado por niños en Costa de Marfil. Una  mínima posibilidad así es suficiente para que se nos atragante el mejor de los manjares.

Este post solo busca dar a conocer una realidad, que en pleno siglos XXI aún se vive en muchas plantaciones del norte de África, especialmente en Costa de Marfil. Allí, de manera ilegal, se utiliza mano de obra infantil, pequeños de entre 12 y 15 años trabajan sin cobrar, acompañados de machetes peligrosos hasta para un adulto. Son niñas y niños que generalmente han sido engañados por los traficantes y vendidos a los dueños de las plantaciones; en algunos casos, la miseria en la que viven los padres les obliga a enviar a sus pequeños a estos lugares.

La veracidad de las imágenes

Es cierto que estas líneas son solo palabras que se pueden creer o no, por eso, nada mejor que ver las imágenes de este documental que, como su nombre indica, pone de manifiesto “la cara oculta del cacao”.

¿Sabes cómo se ha recolectado el cacao que consumes?

Se trata de un reportaje realizado por un periodista danés, Miki Mistrati, que ha viajado a Costa de Marfil, uno de los mayores productores de cacao del mundo, para demostrar, gracias a una cámara oculta, la existencia de este tráfico de menores.  La grabación muestra a niños trabajando en plantaciones de  cacao cuyos dueños venden su producción a multinacionales como Nestlet o Barry Callebaut. Estas corporaciones empresariales no se hacen responsables de las prácticas que sus proveedores ejerzan y alegan en su defensa no tener capacidad para controlar toda la producción que compran. Pero, ¿acaso no son gigantes con tentáculos repartidos por todo el mundo?  Evidentemente, es más fácil lavarse las manos y mirar para otro lado. Sin embargo, no con ello eliminan su responsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que en el año 2001 la industria del chocolate y la OIT (Organización Internacional del Trabajo) firmaron el Protocolo Harkin-Engel, para poner fin al trabajo infantil en este sector. ¿Qué ha pasado, pues?, ¿solo se trataba de un lavado de imagen, un apéndice más que añadir en la memoria de responsabilidad social corporativa?

¿Sabes cómo se ha recolectado el cacao que consumes?

Los consumidores tenemos el poder para cambiar las reglas del juego

Es evidente que tras el visionado del documental, el chocolate ya no sabe igual, e incluso las tabletas más dulces tienen un sabor amargo. Claro que, en este caso, los consumidores también podríamos tener la última palabra. Con nuestras compras a las multinacionales del sector estamos permitiendo que no hagan un esfuerzo por controlar las actuaciones de sus proveedores. Si solo los europeos nos concienciáramos al respecto, seguro que se lograban cambios. No en vano, en Europa consumimos la mitad de la producción mundial de cacao, 1,5 millones de toneladas. Hay medidas de presión para tratar de que las multinacionales del sector cumplan con lo que prometieron defender: la no utilización de niños en la recolección del cacao.

Y mientras las multinacionales quieren hacer caso a los consumidores responsables y conscientes de lo que compran, aquellos que además sean amantes del chocolate pueden probar a comprar algunas de las marcas que trabajan en proyectos de comercio justo. Este chocolate, bombones o galletas, son elaborados todos ellos con cacao procedente de cooperativas en las que no trabajan niños y cada persona implicada en la recolección recibe un salario digno; además, la práctica del cultivo del cacao es, en todo su proceso, respetuosa con el medio ambiente.

De lo que se trata es de platear alternativas de consumo respetuoso, que no ensucien el  producto que se comercializa. Desde este blog apostamos por un consumo responsable, sostenible y basado en unas relaciones comerciales transparentes, ¿te apuntas?

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