Ecolocal

¿Regulación o freno al consumo colaborativo?

Artículos 🕔febrero 25, 2016 Sin comentarios

El consumo colaborativo que permite el intercambio de servicios entre particulares comienza a ser “asediado” en algunos sectores. La Federación Nacional Empresarial de Transporte en Autobús (Fenebús) ha denunciado a Blablacar, red social que ofrece a los viajeros plazas libres en vehículos particulares, por competencia desleal mientras que los hoteleros ven con recelo el crecimiento de la plataforma de alojamiento entre particulares Airbnb. En un momento de crisis donde las iniciativas de consumo colaborativo están calando en un amplio sector de la sociedad ¿se pueden poner límites a su desarrollo?

El consumo colaborativo no es una moda pasajera. Ni surge como solución a la crisis. Es una alternativa de consumo, donde la relación se establece directamente entre particulares, bajo la premisa del intercambio, alquiler o compartición sin la presencia de intermediarios. Tres son los sectores donde más ha calado: alojamiento turístico, movilidad compartida y en crowdfunding pero ahora  empieza a ponerse coto a su expansión.

¿Regulación o freno al consumo colaborativo?

La regulación del crowdfunding, pendiente de la aprobación definitiva de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial tras su tramitación parlamentaria, podría limitar la financiación de pequeños proyectos. Al fin y al cabo esta forma de financiación ha conseguido una facturación de 19 millones de euros el pasado año según un estudio de Infocrowdsourcing.com, cifra que la Asociación Nacional de Crowdfunding eleva a 30 millones.

El problema es que existen diferentes tipos de crowdfunding y, de momento, la ley no aclara bien cómo serán regulados cada uno. Habrá que esperar a ver las modificaciones que se introducen en la ley hasta su definitiva aprobación.

Compartir coche es denunciado por competencia desleal

En el sector de viajes, la posibilidad de realizar un viaje compartiendo coche entre particulares, no es bien visto por las empresas de transporte. Fenebús ha visto en Blablacar un competidor y ha pedido su cierre. Según Fenebús, la actividad desarrollada por la web Blablacar que pone en contacto a particulares que realizan el mismo viaje para que compartan el vehículo a cambio de un precio, no está regulada en España y pone en peligro tanto a los usuarios como a las empresas de transporte.

El descenso en el volumen de pasajeros de autobuses no está provocado exclusivamente por la aparición de fórmulas de carpooling(compartir vehículo), intervienen otros factores. El problema es que estas nuevas formas de viajar tanto en largos desplazamientos como en trayectos urbanos están creciendo a gran velocidad gracias a Internet y al desarrollo de aplicaciones.

En Francia, donde el consumo colaborativo está más arraigado en la sociedad, el sector del taxi ha intentado frenar la expansión de Uber. Se trata de una aplicación lanzada en San Francisco que se extiende por más de 30 ciudades en el mundo, que te envía un coche donde estés geolocalizado a través del GPS del móvil y te lleva a tu destino, con unas tarifas más bajas que los taxis convencionales. En un primer momento el Gobierno francés atendió las peticiones de los taxistas y obligó a estos servicios a esperar 15 minutos antes de enviar un coche a los usuarios que lo pidieran, dando un margen de ventaja a los taxistas. Pero finalmente este decreto ha sido suspendido en febrero por las largas esperas y el impacto económico provocado.

Los alojamientos turísticos particulares en el punto de mira

El auge del alojamiento en casas particulares tampoco es bien aceptado por los hoteleros. En este caso es Airbnb, una web que pone en contacto a personas propietarias de habitaciones o apartamentos libres con viajeros que buscan una alternativa de alojamiento a los hoteles y hostales, la que ha levantado las suspicacias del sector.

El vacío legal en el que se encontraba esta actividad en España, que desde el año pasado quedó fuera de la nueva Ley del Alquiler, deja en manos de cada comunidad autónoma la normativa a aplicar. En general, todas las regulaciones han ido encaminadas a la limitación de esta actividad. En Cataluña las webs especializadas en alquiler vacacional solo pueden comercializar y/o anunciar los pisos y casas que estén registrados como vivienda de uso turístico, está prohibido el alquiler de habitaciones de casas particulares para viajeros.

En el caso de la comunidad de Madrid el proyecto de Ley de Arrendamientos Urbanos impedirá el alquiler de viviendas privadas a turistas, solo se podrán alquilar inmuebles de uso terciario (como los hoteles) y los propietarios deben tener una licencia de actividad.

Con estas restricciones se quiere terminar con la “competencia desleal” que supone el alquiler de habitaciones o pisos de particulares a viajeros. En su defensa Airbnb alega que su actividad genera ingresos para el sector turístico pues los clientes pasan más días en la ciudad y gastan más. Un estudio realizado en Barcelona, en colaboración con los economistas de Dwif Consulting, señala que Airbnb generó en un año 128 millones de euros de actividad económica en esta ciudad y ha impulsado 4.310 puestos de trabajo.

Ante esta situación es necesario regular estas actividades que están creciendo pero ¿se trata de limitar la competencia o dar a todos los actores las mismas oportunidades?

No hay comentarios

Qué opina la gente

Escribe un comentario

Opina!