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¿Es Lanzarote una isla preparada para el turismo sostenible?

Turismo sostenible 🕔Junio 5, 2017 Sin comentarios

Se puede decir que en Lanzarote (Islas Canarias) perviven dos modelos de turismo un tanto opuestos. Por un lado, encontramos una industria preparada para atender las necesidades vacacionales de ingleses y alemanes que se satisfacen con lo que ofrece el turismo de sol y playa personalizado para ellos. Visitar localidades como Puerto del Carmen, Playa Blanca o Costa Teguise da una idea del peso que este tipo de turismo tiene en la economía de la isla. Sin embargo, junto a este turismo exclusivamente de sol y playa, Lanzarote ofrece su cara más auténtica a quienes buscan el contacto directo con la naturaleza en su estado más puro. No en vano, la isla fue declarada Reserva de la Biosfera en 1993 por favorecer el crecimiento económico sostenido y promover la protección y conservación de la naturaleza y el medio ambiente.

 

Lanzarote es una isla de contrastes, y no solo porque permite la convivencia de dos tipos de turismo tan opuestos. Una rápida mirada a su estética y costumbres confirman esta afirmación, una estética que debe su identidad, además de a su origen volcánico al buen hacer del artista César Manrique. Son estos contrastes los que también atraen la curiosidad de quienes recalan en la isla y la recorren para disfrutar de la visión que ofrecen las piedras negras volcánicas de su paisaje con el blanco de las casas de pueblos como Yaiza, Haría, Teguisse, Uga…

¿Es Lanzarote una isla preparada para el turismo sostenible?

Claro que no todos los contrastes subyugan el viajero del mismo modo, en la balanza negativa hay que sopesar aquellos que marcan ciertas contradiciones. ¿Cómo se entiende el planteamiento de sus mercadillos, donde conviven los productos artesanales o ecológicos, con las mercancías falsificadas y/o de dudosa procedencia? Pero esto creo que es un contrasentido que se vive en todo los mercadillo veraniegos de España y del resto del planeta…

Naturaleza en estado puro

¿Es Lanzarote una isla preparada para el turismo sostenible?

Un volcán del Parque Natural de Timanfaya.

En cualquier caso y al margen de las contradicciones expuestas, Lanzarote todavía ofrece la oportunidad de descubrir lugares donde la mano del hombre apenas es visible, como el Parque Nacional deTimanfaya o las playas del Parque Natural de los Ajades. Aunque hay que reconocer que en verano en este último paraje la mano del hombre se hace más evidente. La huella más visible de ello son los coches que se concentran en el camino sin asfaltar que conduce a preciosas playas como la de Papagayo a la de las Mujeres. Sin embargo, es aquí donde el visitante que quiere disfrutar de estos lugares casi paradisiacos tiene un papel esencial y debería practicar un turismo sostenible y responsable. Se trata de poner en práctica unas pautas sencillas y fáciles de ejecutar, que sin bien habría que respetar en cualquier lugar que se visite, en entornos protegidos se hacen más necesarias. He aquí cuatro reglas básicas a observar en entornos naturales protegidos:

  • Seguir las pautas que suelen estar escritas a la entrada para el cuidado del lugar en el que se está a punto de entrar.
  • Procurar no dejar huellas del paso que tengan un impacto en el medio ambiente, sobre todo en lo referente a los residuos que se generen, ya sea una bolsa de pipas, un refresco o un pañuelo de papel usado.
  • Hay espacios naturales protegidos que permiten la visita en bicicleta, en estos casos, se recomienda seguir las sendas habilitadas para ello.
  • Antes de decidir hacer una acampada conviene cerciorarse de que está permitida y si es así, conocer cuáles son las zonas destinadas a tal fin.

El espacio natural protegido de La Graciosa

Para los amantes de la naturaleza que visiten Lanzarote es recomendable que reserven un día de su viaje para conocer La Graciosa, una pequeña isla de unos 600 habitantes que actualmente viven de la pesca y el turismo. Y sí, aunque en verano la población asciende a 2.000 habitantes, podría decirse que el turismos que aquí se practica es bastante respetuoso con el medio ambiente (si no se tienen en cuenta las huellas de los vehículos tipo Land Rover que llevan a recorrer la isla a quienes no optan por hacerlo caminando o en bicicleta; hay que reconocer que esta huellas en los caminos son incompatibles con los paseos en bicicleta…).

Toda la isla merece la pena, pero especialmente conviene visitar la parte norte que es Zona de Uso Restringido (Z.U.R.) y en la que se deben seguir los caminos indicados. Precisamente en esta parte es donde se encuentra la playa de Las Conchas, una de las más impresionantes del territorio nacional, aunque no está recomendada para el baño, su belleza merece el esfuerzo de llegar hasta ella.

El viaje a La Graciosa ha de realizarse en ferry desde Órzola, un pueblo pesquero situado en el norte de Lanzarote y cuyo trayecto dura una media hora; a pesar de la cercanía, el oleaje del trecho a recorrer invita a tomárselo con calma.

A título informativo conviene recordar que La Graciosa pertenece a la Reserva de la Biosfera de Lanzarote y se encuadra dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo (1986). Además, junto con los islotes del norte de Lanzarote, desde 1995, sus aguas son  Reserva Marina de Interés Pesquero, de ahí que la pesca submarina no esté permitida.

Pero al margen de las restricciones, por otra parte necesarias para mantener un turismo sostenible, ¿a quién no le gusta conocer lugares donde la naturaleza apenas ha sufrido la intervención del hombre? Aunque pueda parecer imposible, todavía quedan muchos entornos donde disfrutar y maravillarnos de la naturaleza en su estado más auténtico. En nuestras manos está el poder seguir haciéndolo.

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